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jueves, 23 de junio de 2011

Adolescencia

Desde la dulce mañana de aquel día éramos novios. En el balcón, un instante nos quedamos los dos solos. 
- El paisaje soñoliento dormía sus vagos tonos, bajo el cielo gris y rosa del crepúsculo de otoño -



Le dije que iba a besarla; bajó, serena, los ojos y me ofreció sus mejillas como quien pierde un tesoro.

- Caían las hojas muertas en el jardín silencioso y en el aire erraba aun un perfume de heliotropos-.

No se atrevía a mirarme; Le dije que éramos novios,… y las lágrimas rodaron de sus ojos melancólicos.


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