- El paisaje soñoliento dormía sus vagos tonos, bajo el cielo gris y rosa del crepúsculo de otoño -
Le dije que iba a besarla; bajó, serena, los ojos y me ofreció sus mejillas como quien pierde un tesoro.
- Caían las hojas muertas en el jardín silencioso y en el aire erraba aun un perfume de heliotropos-.
No se atrevía a mirarme; Le dije que éramos novios,… y las lágrimas rodaron de sus ojos melancólicos.
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