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domingo, 10 de julio de 2011

Capitulo 1: En la ribera


En su casa de playa, las hermanas, Heidi y Megan disfrutaban de su último día en México, recostadas sobre la arena tomaban sol, como una forma de despedirse del verano ya que cuando se dirigieran a Francia llegarían justo con el inicio del otoño.
La tranquilidad que ellas deleitaban se interrumpió por el bullicio provocado por un grupo de chicos, alrededor de ellos un equipo de camarógrafos y unos cuantos guardaespaldas los rodeaban.
Luego de unos minutos se establecieron en la blanca arena, tres muchachos fornidos salieron corriendo hacia el mar, tan solo un joven delgado se sentó a observar como el resto de sus amigos se divertían mientras se refugiaba de los rayos del sol, era evidente que no quería broncearse, ya que estaba todo vestido y con botas algo inapropiado para el lugar en donde estaban.
Megan miro a la distancia al esbelto muchacho, le llamo la atención su rostro le era conocido pero no sabia de donde, Heidi en cambio seguía recostada, los ruidos no le fastidiaban, hasta que el trío de muchachos que estaban en el océano jugando, se pararon justo al frente de ellas, estas tuvieron reacciones diferentes, Heidi no se inmuto cuando uno de ellos la saludo, en cambio Megan los saludo efusivamente.
Megan ¡¡¡ hola!!! , ¿Cómo están?-
- bien!!! - respondieron al unísono los jóvenes
El chico más alto le pregunto- ¿Cuál es tu nombre?
Megan: me llamo Megan y ella es Heidi- señalando a su hermana, que se paro con rapidez ante la imprudencia de su hermana menor al dar sus nombres a unos desconocidos.
Entonces Heidi tomo del brazo a Megan y la aparto de ellos para hablarle en “privado”
Heidi: ¿Qué haces, pendeja?
No te das cuenta que no lo conoces y ya diste tu nombre
Megan: ¡¡hay!! Heidi no te preocupes tanto, son unos turistas, que no escuchaste su acento…
Heidi: ¿eso que tiene que ver?
Sin darle importancia, Megan prosiguió
Megan: además, mañana nos vamos…
Y lo mas seguro es que no los volvamos a ver…
Relájate ¿si?...
Vamos a charlar con ellos, que están lindísimos
Con dificultad Megan volvió junto a los jóvenes ya que arrastraba a Heidi de la mano.
Heidi, un tanto enojada, les pregunto desafiante a los chicos.
Heidi: ¿ustedes como se llaman?
Los muchachos aun no respondían, y Heidi volvió a hablarles impacientemente-Supongo que tienen algún nombre-mirándolos de reojo
Uno de ellos respondió pacientemente: me llamo Georg, él es Tom- señalando al más alto del grupo- y él es Gustav.
Heidi: ha…Hola
Megan: ¿ustedes no son de México, verdad?
Tom: no…
Somos de Europa, de Alemania…
Menos Georg, él es de otro planeta- y se río burlonamente
¿Pero ustedes son mexicanas?
Heidi: técnicamente, no…
Pero vivimos hace unos cuantos años en el país
Tom: ¿entonces técnicamente, de donde son?
Megan: eehhe…Heidi es chilena y yo nací en Argentina
Georg: pero viven en México
Heidi: si
Megan: si, por hoy…
Mañana no
Tom: aaah, ¿viajan mucho?
Heidi: si, pero ya nos hemos acostumbrado a mudarnos constantemente
Gustav: nosotros igual, se ha vuelto una rutina el hecho de viajar- comento el joven con gafas
Megan: como se llama el otro muchacho-señalando al joven sentado, alejados de ellos
Tom: se llama Bill y es mi hermano menor…
Por 10 minutos
Megan: aaahh… ¿ustedes tienen novia?
Adelantándose a Georg, Tom le responde: los únicos que están de novios es Georg, hace una eternidad y Bill hace unos meses, así que Gustav y yo aun estamos solteritos- sonrío pícaramente.
Los constantes intercambios de miradas entre Megan y Tom, molesto a Heidi
Heidi: ¿Cuántos años tienen?...
Porque parecen ser grandes de edad
Georg: yo soy…
Interrumpiéndolo, Tom contesto primero: yo soy el más joven no obstante lo tengo gran…- sin descaro miro directamente a Megan, esta se ruborizo. Ese comentario enfado a Heidi.
Heidi: pero eso no contesta a mi pregunta
Gustav: tengo 22 años- contesto modestamente
Georg: yo acabo de cumplir 24 y…
Tom: y yo tengo 21 igual que mi hermanito
¿Y ustedes?
Heidi: yo también tengo 21, y mi pequeña hermana tiene 17-lo dijo mientras la abrazaba con fuerza, Megan intentaba separarse de Heidi, que la estaba asfixiando, una vez liberada de los brazos de su hermana aclaro-pronto voy a cumplir 18 y seré mayor de edad-
Tom: genial- la miro provocativamente a Megan, quien se dio la vuelta ante la insinuación.

De pronto un hombre les grito a los muchachos, les pedía que regresen al hotel, sin más remedio los chicos obedecieron, sin antes despedirse de ellas, Georg y Gustav se despidieron con un saludo al aire, en cambio Tom le dio un beso en las comisuras de los labios a Megan. Cuando los chicos se perdieron de vista, Heidi molesta llevo a Megan hacia la casa.
Heidi: ¿Qué te pasa?
Te comportas como una pendeja idiota
Megan: ¿Qué estas celosa?
Por que conquiste a ese bombón
¿y vos no?
Heidi: ¿no te das cuenta?, que el quiere para una sola cosa
El te va a utilizar y después te va desechar como un papel
Megan: ¿eso piensas de mí?
Me consideras tan entupida
No lo puedo creer
¿Vos crees que voy a caer en sus redes?
Heidi: claro que sí
Todavía sos mi hermanita y no sabes como son los chicos
Megan: escúchame “Heid”, puedo ser chica de edad pero no significa yo ignore las intenciones que puede tener alguien, se controlar esos temas, no tienes que preocuparte tanto
Heidi:”Meg” no me pidas que no me preocupe, sos mi única hermana, siempre te voy a cuidar de aquello que te haga daño, y lo que mas deseo en mi vida es que seas feliz con la persona que verdaderamente te valore
Megan suspiro: gracias… por ser mi ángel guardián- y se abrazaron afectuosamente.
Esa noche partieron hacia su nuevo hogar, en Francia las esperaban su padre y su nueva esposa.
Megan: ¡¡HOLA!! Papa-saludo, y corrió para abrazarlo, cumplía casi 2 años desde la ultima vez que lo habían visto, Heidi tan solo lo saludo con la cabeza, a ella jamás le gusto la idea de que su padre se volviera a casar, luego de la muerte de su madre.
*Hablan entre español e ingles, las chicas aun no manejaban bien el francés*

Padre: ¿Qué tal el viaje?
Heidi: bien, Megan durmió o mas bien ronco todo el camino, ajajá-
Megan: eso no es verdad
Yo no ronco- lo dijo ruborizada
Madrastra: que tal su vida amorosa…
¿Ya tienen novio?
-No- respondieron algo molestas
Madrastra: que raro, siendo tan jóvenes que no tengan novio, mi hijita Pierre ya esta de novia desde hace un año y todavía no cumple 16, deberían apurarse sino se les van a ir los mejores- y sonrío de forma irónica
Megan: lo que sucede,
Es que nosotras no estamos tan desesperadas por tener un novio
Su madrastra se quedo callada.


Sin embargo, ese año el destino les tenía preparada una sorpresa de amor y dolor.

Carta con destinatario a mi corazón.

Miraba fijo al recuadro vacío del álbum de fotos que mi madre me había regalado 4 años atrás.

Suspiré profundamente. Habían pasado 4 años desde que Edward me había dejado. 4 años en los que no pasé noche sin tener consuelo alguno. 4 años que no viví completamente.
Pero como se dice por ahí 'nadie muere de amor' y era verdad. Estaba viva. Rota, pero con vida al fin…y el tiempo se encarga de curar todo. Si bien se me daba bien lo de olvidar las situaciones no deseadas, esta era la única vez en la que me obligaba a pensar en él. Estaba aterrorizada de recordar, pero al mismo tiempo temía olvidarle.
Cuando Edward se fue se llevo todo rastro suyo con él. Sus regalos, los de su familia y cualquier foto que pudiera tener con él. Lo único que quedaba como indicio de que alguna vez existió y estuvo conmigo eran las pocas líneas debajo del recuadro en blanco 'Edward – mi cumpleaños' pasé los dedos por el espacio en blanco, tratando de recorrer imaginariamente las formas de su rostro.
Unas cuantas lágrimas cayeron de mis ojos. Edward se había ido. Por mucho que me doliera recordármelo, era la verdad. Nunca volvería a verle. Nunca volvería a escuchar el tono aterciopelado de mi voz al susurrar mi nombre; nunca volvería a ver la sonrisa torcida que tanto adoraba en su rostro; o sentir sus brazos marmóreos rodeándome; nunca sabría que fue de él.
En cualquier momento tocaría Charlie a mi puerta diciéndome que debíamos ir para el aeropuerto. Era tiempo de seguir adelante. Había conseguido después de tantos años que me lograran aceptar en la universidad de Chicago. Mis padres habían perdido las esperanzas de que mi vida tomase el rumbo que hubiera seguido si Edward nunca hubiera aparecido. Ya ni amigos me quedaban. Me había aislado del mundo, encerrándome en mi soledad.
El ultimo tiempo ni con Jacob me veía. Tuve un momento en el cual creí volver a la vida. Jake había sido mi sol en medio de tantos días grises…pero no duró por siempre. Una noche, después de que fuéramos al cine junto con Mike…Jacob simplemente me evito. Ese fue el último golpe que necesitaba para hundirme más en mi miseria.
Cerré el álbum de un golpe y lo dejé sobre la cama. Seguí revolviendo el closet. Mis manos se toparon con algo pesado y un manojo de cables. Como si fuera una bola de fuego lo lance furiosa hacia la otra esquina de mi habitación. Había arrancado del panel de mi camioneta el estéreo que los Cullen me habían regalado, y ahora parecía ser otro aliciente más que escarbaba en mi herida. El aparato golpeó contra la pared y cayó al suelo con un sordo y extraño golpe.
Me puse de pie, y aplaudí internamente a mi torpeza al ver que el estéreo había sacado de su lugar uno de los tablones de madera. Charlie iba a matarme. Corrí hacia allí para tratar de arreglar el daño antes de que Charlie se diera cuenta, y también tendría que deshacerme del estéreo…verlo solo me traía mas dolor. El tablón estaba bastante flojo, como si ya hubiese sido movido antes. No le di importancia, pero me dio una buena idea de que hacer con el estéreo.
Traté de girar el tablón, pero fue más fácil que se saliera el clavo del otro extremo. Tomé el aparato electrónico para dejarlo debajo del tablón, pero cuando mire allí dentro para ver donde ubicarlo, dejé caer el estéreo de mis manos.
Debajo del tablón había una pequeña caja de madera cubierta de polvo. Me quedé mirando en blanco la cubierta de aquella caja, con su tapa labrada con cientos de formas florales. Me arrodille en el piso y cuidadosamente tome la caja.
La miré extrañada… ¿Qué era lo que hacia esa caja allí? Por el polvo acumulado en su superficie tendría varios años allí oculta. Sonreí suavemente al sospechar que quizás mi madre la dejo allí en algún momento en el que vivió en la casa con Charlie.
La abrí con entusiasmo, imaginando que cosas mi madre pudo haber puesto allí. ¿Cartas de algún viejo amor o de mi padre? ¿Fotos de ella y de Charlie cuando se conocieron? Había fotos, si. Pero no del tipo que yo espere.
La primera fue la que me hizo dar un gemido mezclado con sorpresa y dolor. Su rostro era mas bello de lo que recordaba, su sonrisa me dejaba sin aliento –como siempre- y sus ojos dorados brillaban, torturándome. Era Edward. La foto que le había tomado con mi cámara el día de mi cumpleaños. Revolví el contenido de la caja. Todas las fotos...todos los recuerdos e indicios de que alguna vez Edward estío y estuvo conmigo, estaban allí.
Agradecí no haber empacado el equipo de música –principalmente por que era viejo y podría comprarme otro en Chicago- corrí hacia el en el mismo instante en que vi la caja del CD. El que Edward me había grabado con algunas canciones de piano, entre ellas mi nana.
Me cubrí el rostro con las manos, principalmente tapando mi boca para evitar que Charlie me escuchara llorar. Nada había sido una ilusión…él, su música habían existido. Mientras mi nana sonaba suave de fondo corrí hacia la caja. Aun seguían allí los boletos de avión que Carlisle y Esme me habían regalado, pero habían expirado hacia años.
Y debajo de todos aquellos tesoros encontré un sobre cuidadosamente doblado con mi nombre escrito con la prolija caligrafía de Edward. 'Mi dulce Bella' decía. Mi corazón se estrujo en mi pecho y la mire por minutos, sin atreverme a abrirla.
Ábrela Bella, no seas tonta.
¿Y si solo reafirma lo que me dijo con palabras?
Entonces sabrás que debes seguir adelante. Tómalo como una especie de despedida.
No podré…

Mi mente y corazón se habían dividido en dos partes, ambas sufrían por igual. Entonces desdoble el sobre y lo abrí lentamente. Temiendo cada segundo con lo que podría contender en palabras.

Mi Bella,
Tuve que mentirte. No quise, pero tuve que hacerlo. Decir que no te amo, es la blasfemia más negra que se ha escuchado en el mundo. Pero mereces algo mejor Bella.
Veras, pasar el resto de mi vida contigo es mi único anhelo, pero no existe 'resto de mi vida' para mi, lo cual es la gran ironía de mi especie.
No tengo vida. Es solo una monótona existencia. No estoy muerto, pero tampoco estoy vivo. Un eterno impasse en el que me encuentro atrapado entre dos mundos. Hasta que llegaste para iluminar mis noches. Toda pequeña cosa que pudiera suponer algún tipo de distracción quedó a un lado con tu llegada. Bella, arrasaste con todo lo malo que pudo haber en mi vida...en cierta forma de la devolviste. Pero nunca podía dejar de recordar quien era, que era.
Eso era lo que me impedía continuar contigo Bella. Estar a mi lado supone exponerte constantemente a peligros que, si nunca me hubieras conocido, solo sabrías de ellos en cuentos de ficción. Lamento tanto haberte hecho pasar por todas esas cosas. Y por mucho que quisiera estar eternamente contigo, no puedo condenarte a esta existencia. Por eso me fui, Bella. Para dejarte vivir la vida que yo debí tener si nunca hubiera enfermado, o si Carlisle no me hubiera transformado. Para que vivas la vida que hubieras vivido si Carlisle no me hubiera transformado.
No iba a soportar ver pasar tu vida a mi lado sin que la vivieras plenamente. Hay cosas que yo no puedo darte, por mucho que lo deseara. Me duele, pero dejarte en el mundo de los humanos es lo mejor. Por mucho que te ame y me destruya separarme de ti.
Nunca creí poder conocer el amor Bella, no hasta que te conocí a ti. Siempre te recordaré mi amor. Siempre tendré grabado a fuego el sonido de tu voz, tu sonrisa, el calor que irradian tus mejillas cuando te ruborizas y la forma en que brillan tus ojos con aquella chispa de intuición.
Se que nunca dejaré de sufrí tu ausencia, pero me contento con saber que de seguro estas mejor ahora. Quizás nunca sepas de esta carta. Quizás lo hagas en algún futuro cuando tengas tu vida encaminada.
Te pido que no sufras por el pasado Bella. Solo atesora los bellos momentos que pasamos. Yo siempre te amaré y cuidare de ti. Solo prométeme que serás feliz sin importarte nada más. Se que algún día podrás ver hacia atrás y sonreír al recordarme.
Siempre voy a amarte Bella, toda la eternidad.
Edward.
La carta temblaba en mis manos… ¿Acaso todo lo que Edward decía en sus cartas era verdad? ¿Acaso aun seguía amándome? 
Me sobresalté al escuchar el teléfono sonando. –Bella, teléfono- bajé casi dando saltos las escaleras y no pude descifrar la expresión de mi padre.
-¿Quién es?- balbuceé. Charlie resopló y me extendió el teléfono antes de alejarse.
-¡Bella!- me quedé helada al escuchar la suave voz de Alice del otro lado de la línea.
-¿A…Alice?- susurré.
-¡Bella! ¿Quieres explicarme por que te veo yendo de compras conmigo?

jueves, 23 de junio de 2011

Adolescencia

Desde la dulce mañana de aquel día éramos novios. En el balcón, un instante nos quedamos los dos solos. 
- El paisaje soñoliento dormía sus vagos tonos, bajo el cielo gris y rosa del crepúsculo de otoño -



Le dije que iba a besarla; bajó, serena, los ojos y me ofreció sus mejillas como quien pierde un tesoro.

- Caían las hojas muertas en el jardín silencioso y en el aire erraba aun un perfume de heliotropos-.

No se atrevía a mirarme; Le dije que éramos novios,… y las lágrimas rodaron de sus ojos melancólicos.


Lo Annela una muñeca de Porcelana

Si por un momento Dios se olvidara de que soy una muñeca de porcelana y me regalara un pedazo de vida, posiblemente no diría todo lo que pienzo, pero, pensaría todo lo digo, daría valor a las cosas, no por lo que valen, sino por lo que significan.

Dormiría poco y soñaría más, entiendo que por cada minuto que cerramos los ojos perdemos 60 segundos de luz.

Andaría cuando los demás se detienen, despertaría cuando los demás duermen, escucharía cuando los demás hablan y como disfrutaría de un rico helado de frambuesa….

Dios mío, si yo tuviera un corazón…escribiria mi odio sobre el hielo y esperaria a que saliera el sol. 

Si Dios me obsequiara un pedazo de vida, vestiría sencillo, me tiraria de golpe al sol, dejando descubierto, no solo mi cuerpo, sino también mi alma.

  Pintaría con un sueño de Van Gogh sobre las estrellas un poema de Benedetti y una canción de Serrat seria la serenata que le ofrecería a las olas.

Regaría con mis lágrimas las rosas, para sentir el olor de sus espinas y el suave beso de sus pétalos…

Perdería cuando los demás ganan, bendeciría cuando los demás maldicen, arrullaría con mi canto de felicidad al crepúsculo, amaría cuando los demás odiaran, confesaría mis sentintimientos a quienes amo.

Dios mío si me permitieras ser una niña velaría por mi familia, jugaría con mis amigas, compartiría mis juguetes, Abrazaría a mi madre y Honraría a mi padre.

Cantaría un himno de amor hacia el  del sol y la luna por su bello amor que ponen celosas a las estrellas  mas vigorosas y encantan a las nubes lejanas.

Dios mío si me permitieras decir lo que pienzo a quienes amo, si me permitieras alagar al dulce encanto de los tulipanes… de los bellos colores del arco iris si me dejaras expresar mi dolor y mi sufrimiento.

Si me permitieras amar y ser amada perdonar, y ser perdonada, hacer el bien sin pedir recompensa, valorar y ser valorada.

Conocer lo que es el estar sola, el no ser apreciada, que no me quieran….

No pensar en el mañana para disfrutar el HOY.

Oh mi Dios si me dejaras decir mi odio, mi ira, mi amor, mi cariño, mi dolor…
Si pudiera EXPRESAR algún sentimiento que saliera del corazón que no tengo!

Si tan solo una pizca ilusión pudiera chispear de estos ojos... 

Entonces las tinieblas se volvierían acojedoras y compasivas. 

jueves, 9 de junio de 2011

Tinta Roja

Un chico más bien paliducho, de cabello rubio platinado y desarreglado, despertaba a su compañero de cuarto en la torre de Slytherin, no porque quisiera, si no mas bien inconscientemente. Ya que los gritos que daba eran incansables. ¿Donde la tienes? ¿Que has hecho con ella? ¿¡Devuélvemela!?Esas preguntas no dejaban de aparecer en sus sueños desde que Lily Luna Potter había desaparecido de los Jardines de Hogwarts aquella noche de la semana pasada.
-¡Despierta Scorpius!- Le ordenaba otro chico de cabello oscuro, negro muy oscuro. Mientras lo zarandeaba de un lado a otro.
-¿¡Que ocurre!?- Exclamo sobresaltado Scorpius Malfoy al despertar de su horrible pesadilla y limpiándose un gota de sudor que le caía por la frente.
-Es solo un sueño- Lo tranquilizo Albus Severus Potter, su mejor amigo.
-Lo se, es que son tan reales- Contesto Scorpius cayendo en la realidad.
-Te entiendo, pero el director dice que ya va a aparecer- Pero la voz se le quebró, al fin de cuentas, su hermana estaba desaparecida. El sufrimiento, y la angustia eran menores que los de Scorpius, ya que el confiaba ciegamente en su director, y sabia que si el decía que Lily aparecería viva, el creía que Lily aparecería viva.
-Si, lo se. Pero hasta que ocurra eso no podré dormir tranquilo- Dicho esto dio media vuelta y tapándose con la frazada hasta el cuello Scorpius intento dormir nuevamente, cosa que le fue imposible.
Scorpius oía a Albus respirar dificultosamente, luego de haber soltado algunos sollozos que, sin éxito intento reprimir.

A tan solo dos horas de que Lily no era encontrada, se había llamado inmediatamente a los Srs. Potter, sus padres, estos no sabían que hacer, estaban desesperados, colaboraron mas que nadie en la búsqueda de Lily en el bosque prohibido, junto con los profesores y los mejores aurors del ministerio.
Los primeros días no hubo noticias, hasta que una tarde lluviosa, ideal para aumentar las penas, una lechuza negra llego con una carta escrita en tinta roja.

“Ella es nuestra… nuestra….Lily Luna Potter es nuestra… nuestra”
Esto había hecho suponer a todos que Lily, de tan solo quince años, estaba prisionera, viva, por alguien o algo. Eso animo a todos, ya que Lily vivía.
Los mensajes de tinta roja llegaban todos los viernes, por la tarde. El ultimo, de dos mensajes, decía lo mismo que el anterior.

“Ella es nuestra… nuestra….Lily Luna Potter es nuestra… nuestra”
Ya que Scorpius no había podido conciliar el sueño luego e haber despertado de su horrible pesadilla, ese día lunes fue largo, y casi sin sentido. Ya que aguardaba ansioso una nueva carta de “la tinta roja”, como así le decían, que traería con sigo mas noticias de la desaparecida Lily. La tarde paso sin visión de la lechuza negra.
Scorpius subió a la Torre de Slytherin. Y vio encima de su cama un papel arrugado y sucio, dispuesto a arrojarlo a la basura se percato de que el arrugado papel era una carta. Emocionado aliso la carta y admiro la letra. Esta no estaba escrita con la misma caligrafía que las otras dos, era una caligrafía extrañamente familiar, pero aun así, en la tinta rojo intenso.

“Ayuda, me tienen en el Bos…”
El mensaje estaba inconcluso, pero Scorpius sabía de quien era. Lily le había escrito pidiendo ayuda. Estaba viva.

ONE - SHOT

DISCLAIMER: EL PERSONAJE NO ES MIO, ES UN GUITARRISTA QUE ESTA RE BUENO NADA MAS.


Dolor, muerte, yo.

10:40 P.m.

Lo conocí en un bar. Estaba deprimido y se notaba, era el típico rockerito inmaduro que aun le gustaban los muñequitos de manga, las comiquitas y los ositos de peluche. Me pregunto como me llamaba, le respondí, para no hacerlo tan largo, pues en verdad se veía como que necesitaba un alma caritativa que cuidara de él.

Empezó a tomar Vodka, luego pidió Whisky, según el para ''variar'', allí en el bar había un karaoke, me pidió que fuéramos y lo peor fue que me convenció.

11:05 P.m.

Le dije que pidiéramos un taxi pues el estaba muy mal como para manejar, pero el no quiso; nos montamos en su auto y me entrego una pequeña nota, pero me dijo que no la abriera hasta que viera que fuera necesario. Por fin me dijo su nombre, se llamaba Tom Kaulitz Trumper, pero me limite a llamarlo Tom. Camino a su departamento me contó sobre sus múltiples intentos de suicidio, pero siempre alguien lo salvaba.

11:20 P.m.

Llegamos a su departamento me llevo a su habitación y me pidió que me quedara a su lado.

11:30 P.m.

Aun no despertaba ya me estaba preocupando ya que no se movía, no hacia nada.

11:35 P.m.

Esto no me gustaba para nada. Estaba empezando a tener miedo…

11:45 P.m.

Había muerto después de una gran sobre dosis de Cianuro, fue lo que deduje luego de examinar su cadáver con pánico. Empecé a llorar y allí fue cuando recordé la nota que me había entregado minutos atrás. La abrí y decía: ''Quiero morir a tu lado'' T. K.

No, no podía ser… esto no estaba pasando…

11:50 P.m.

Aun no podía creer que hubiera muerto pero en fin, el ya era feliz.

12:00 A.m.

Dejé de respirar...

La Ciudad Sin Gente

Holaa.. y bueno, acá les subo este mini fic. :) I hope you enjoy it. LOL


In this city...there are no people.
The lights are on in all the houses. But there's nobody on the streets.
Are there people inside? I peek in a window to find out.
There are people. But they are with them.
I look in other houses. These people are with them, too.
This city is just like all the rest.
Being with them is fun. More fun than being with people.
Nobody comes outside anymore. There are no people in this city.
I will leave this city and go to another one.
I hope that I will meet someone. Someone just for me.
But if that special someone falls in love with me...
I will have to leave that someone.
Even so, I want to meet that special someone.
This is what I think as I leave the city with no people.

Someone Just for Me

Just as I feared...there's no one here either.
Everyone is inside with them.
Being with them is like living a beautiful dream.
A beautiful dream that no one wants to wake up from.
They will grant your deepest wishes.
They will do whatever you ask. They will be whatever you want.
They can do things that you cannot.
But...there is one thing...they cannot do.
They can never become people.
They might look like people, but they are only substitutes.
Today I look for someone just for me.
I know this very well because I am one of them.
Someone who will love me even if I can't fulfill their wishes.
Someone who has love for me alone.
But...
There is another me.
The other me asks..."Does such a person exist?"
I need...someone whose love for me is true.
I want...someone who loves me without asking anything in exchange.
I hope...unless that someone loves me for being me...
...they're not someone just for me.
Is this so?
"It is."
This someone exists?
"He does."
If so...then where?
My someone is nearby, I think. Perhaps I already know him.
"But..."
"...what if that person does not love you back?"
"What if that person likes someone...other than you?"
"People aren't like them. You can't erase their feelings."
"People aren't easy to change."
I know.
But people do change. Their feelings are dynamic.
"Feelings of love are more resistant than others."
"What if he never loves you?"
Then I'll have to decide.
Decide...and then do what must be done.
Me and the other me. 


Si quieren más capis, tienen que comentaaar! :D

¿Quién pensó que los ángeles estarián fuera del sufrimiento?

Natalicio era un menudo pueblo situado a pocos kilómetros de una gran ciudad donde se concentraba la gran mayoría de la población de la zona que se sustentaba de las actividades agrícolas y otros pequeños negocios. Este pueblecito habría nacido producto de los plantadores y agricultores que se instalaron en su lugar de trabajo, abastecidos de hogar y comida por sus amos y señores.
En medio de todas las humildes familias de los plantadores, generalmente constituidas por una esposa y media docena de hijos, existía una familia lejos más poderosa que todas las demás, que vivía en una enorme mansión, apartada, donde de vez en cuando se celebraban fiestas de la alta sociedad, con los más deliciosos manjares existentes sobre la Tierra, y la música más aplaudida de todo el país. Cuando la familia hacía alguna reunión, la mansión se llenaba de los más distinguidos muchachos de la región, todos ellos en busca del mismo objetivo: desposarse con la única heredera de fortuna de aquella familia.
Eran los Márquez, una familia pequeña no muy apreciada por los pobladores de Natalicio, simplemente porque la misma se mantenía aislada del resto de la población. Estaba el Señor José Márquez, un anciano vestido con los trajes más elegantes que se veían por la zona, y su hija, la pequeña Victoria Márquez, que era la perfecta copia de su padre en apariencia años atrás y modales refinados, más la delicadeza y encanto heredados de su distinguida madre, siempre vistiendo espléndidos vestidos a la moda y pequeños zapatitos acompañados de piedras preciosas y joyería digna de la mismísima realeza.
La niña podía tener todo lo que desease, desde vestidos majestuosos hasta centenares de collares adornados con piedras preciosas. Todo cuanto quisiese, se lo servían en bandeja de plata. Además, tenía un gran privilegio entre las mujeres de aquella época, podía estudiar. Francés, inglés, matemáticas, ciencias sociales y naturales, filosofía, música, incluso latín.
A pesar de todo, ella no era feliz, detrás de todas las luces y la música, ella jamás había recibido afecto por parte de su padre, y aunque su  madre la atendía y la llenaba de afecto, esta debía viajar o se ausentaba por un largo tiempo. Entonces era cuando el hombre se comportaba frío e impersonal con ella. Causa por la cual ella solía pasar noches en vela con los ojos llenos de lágrimas.
Aún así la niña tenía un confidente, un amigo, un compañero que siempre la escuchaba y la animaba a contarle sus problemas, sus sueños; que la comprendía a fondo. Pero por sobre todo tenía  un vínculo muy especial con él, uno que empezó a notar, junto a él aprendió a tocar el piano maravillosamente. Su querido amigo Felipe, que con el tiempo esa amistad se trasformaría en un profundo amor.
Era una noche de aquellas, cuando el Señor Márquez se había lucido ante todos sus amigos más íntimos de todo Natalicio, dando una fiesta excepcional. Eran ya las doce de la noche, y todos los invitados se estaban despidiendo y agradeciendo la invitación, extenuados por las largas piezas de baile que alegremente habían danzado al compás de la música durante horas. Las señoritas lucían sus vestidos, sujetas del brazo de algún joven amable que se ofreciese a escoltarlas hasta la entrada de la enorme mansión. Sin embargo, los muchachos tenían el rostro pintado con la misma desagradable expresión, disgustados y parecían molestos, algunos se acumulaban en pequeños grupos discretos y lanzaban miradas acusadores a un joven que hasta entonces era su camarada. Estaban furiosos pues el Señor Márquez había aceptado su petición de matrimonio, entregándole el futuro de su única y preciosa hija, y dentro de un mes el casamiento estaría arreglado, después de muchas noches de envíos de alabanzas y cartas al Señor Márquez, y de intentar inútilmente de enamorar a la muchacha de cabello rubio platinado.
Victoria era bastante joven, aunque en esos tiempos las niñas se casaban a la edad de los dieciséis, ella era solamente una frágil pequeñuela. Y como todos los jóvenes de la región deseaban tomarla por esposa su padre tenía mucho de donde escoger. Jóvenes de todos lados y de todas las clases sociales llegaban en busca de suerte para luego ser destinados sin premio alguno a sus hogares por el padre de la niña. Pero esta vez parecía ser distinto, al parecer el Señor Márquez al fin había tomado una decisión.
Después que todos los invitados se marcharon a casa en los cómodos coches, abrigados y protegidos del frío de la noche, se quedaron en casa el anfitrión de la fiesta, su esposa y su hija, sentadas cómodamente en el salón sobre mullidas butacas. El anciano señor Márquez, fumaba su pipa en silencio, con los ojos cerrados en un gesto muy parecido al dolor, pero que en el fondo era cansancio. La señora Márquez seguía con su labor de punto, que la entretenía por muchas horas. Mientras su hija, Victoria, miraba el pasar de los segundos en el reloj que su padre tenía a sus espaldas, un enorme reloj situado sobre la chimenea, que ardía en cálidas llamas crepitantes. Cuando de pronto, el anciano murmuró:
-Con mi amigo López, acordamos celebrar la boda dentro de dos semanas.
-¡Pero se supone que sería un mes! - protestó Victoria, algo alterada a juzgar de la expresión de su rostro.
-Unas semanas más, unas menos, es lo mismo… - Con indiferencia contestó su padre.
El anciano siguió fumando su pipa, demasiado concentrado en saborear cada bocanada de humo que aspiraba, con la frente surcada por múltiples arrugas que delataban su edad.
- Ese joven es bueno para ti, viene de una buena y adinerada familia, y estoy seguro de que siente un gran afecto hacia ti. – Agregó finalmente sin dejar a la joven demostrar su desprecio hacia el muchacho.
Victoria, vacilante alejó la mirada del rostro ajeno de su padre y sintió rabia por dentro, quemándole como el fuego en la chimenea. Mientras se perdía  en sus pensamientos con su verdadero amor, Felipe.
-Estela… ¿Qué te parece el muchacho? - preguntó el anciano a su esposa. Ésta dubitativa, tardó en contestar.
- Y supongo que como fue criado por mi intima amiga, Madame Lynch, es buen muchacho, además de que sabemos que siente algo muy fuerte hacia nuestra hermosa niña. Creo que conformarán una bonita pareja.
El anciano asintió en silencio. Ya había tomado la decisión: el joven Panchito López quedaría como su futuro yerno, lo manifestó con una vil sonrisa de suficiencia en el rostro.
Y aunque Estela siempre adoptase postura ecuánime, carente de emociones, alrededor de su futuro y afortunado yerno, cosa muy extraña en su persona, ya que solía ser extremadamente comunicativa y demostrativa con las demás señoras y doncellas de la zona. Siempre había sentido una secreta aversión hacia el joven. No pudo evitar que los hechos tomen otro rumbo. Pero bueno, las cosas eran como eran y ya no se podía dar marcha atrás o al menos eso creía.
Mientras todo esto ocurría en la sala de los Márquez, un muchacho que había escuchado la noticia del próximo casamiento de la mujer que él amaba, sollozaba con lágrimas vivas en la fría habitación de servicio. La luz de la luna iluminaba vagamente su delicado perfil. El muchacho pudo sentir una ráfaga de frío atravesar su piel, como agujas punzantes, hiriéndole despiadadamente. El viento frío acariciaba sus mejillas y a la vez susurraba en su oído la brisa. Calado hasta los huesos, se abotonó la sencilla chaqueta hasta el cuello y se cubrió el cuello. De este modo siguió su inútil juego de golpes al pecho y llanto hasta quedar profundamente dormido.
Cuando al fin la niña se marchó hacia su habitación, tenía la mente confusa, No se podía creer que tendría que casarse con un egocéntrico y perverso joven de diecinueve años. Ella tenía la vista borrosa. Ni imaginarse podía el hecho de que dentro de un mes, tendría que pronunciar un “Si quiero” a la persona no deseada, en condiciones y circunstancias desagradables.
Victoria pensaba “Pero, ¿Cómo una criatura que ha sido criada por una familia en la que el padre es un mercenario y la madre es encargada de un burdel – he ahí el apodo Madame – Serían capaces de criar a un niño con valores? Nada más que un simple recuerdo de infancia llevo de él. Una borrosa ilusión óptica. Entonces ¿Cómo seguiré el resto de mi vida junto a alguien que no conozco?
¿Cómo serán los besos sin no alcanzarán la delicia del amor? Y así siguió Victoria hasta que sus ojos puertas del cielo se cerraron en lo avanzado de la noche.

miércoles, 8 de junio de 2011

Mi carta de suicidio


Ni arrepentimientos, ni testamentos. Simplemente una nota que explica las razones por las que yo, me suicido. Estoy hasta la coronilla del mundo. Decepción tras decepción, fracasos, uno detrás de otro, me hacen hundirme en la miseria de la vida, una vida que no vale la pena continuar.
No se que me espera detrás de este cuchillo. No se siquiera el dolor que voy a sentir, no se si es verdad la liberación que quiero sentir, quizás simplemente sea quedarse en blanco. Un segundo de libertad podrá compensar los minutos de agonía. Los años de sufrimiento.

Tengo una ansiedad muy grande, la noto en el pecho, noto algo extraño al respirar. Unas ganas de llorar que no parecen mías, que no quieren arrancar, supongo que me he quedado sin lágrimas.

Explico mis sentimientos porque mis motivos son ellos. Poco puedo explicar, pues todos los que me conozcan y lean esto (espero que lo hagan) sabrán como me he sentido estos últimos momentos. ¿Dónde estoy ahora? En mi propio “hogar”. Sentada a un lado del escritorio escribiendo esto, que se como quedara, encima de una taza de café a medio terminar, si me preguntas por qué te diré que no se supongo que no me ha caído del todo bien este café.
En otra nos vemos mundo.”

Macarena arrancó la hoja se dispuso a caminar hacia el cuarto de baño y la dejó encima de la taza, junto con el cuaderno entero. Colocó el bolígrafo perfectamente, con un esmero obsesivo, ahora su mundo se había reducido a quince minutos. Se había informado. Sin asistencia moriría en quince minutos. “Adelante”, se dijo. Sujetó el afilado machete de caza, con el que tantas veces había visto a su padre cortar la leña y procedió como si de una más se tratara con su mano izquierda, la ejecutora de la nota. De un sesgo llegó hasta los tendones. El dolor le invadió, las endorfinas se lanzaron a la carga. Una oleada de calor salió de su cuerpo junto con la sangre, sus dedos se convulsionaban. No podría agarrar el machete con la otra mano. No podría. Era una inútil incluso para matarse. Su corazón latía desaforadamente. No estaba todo perdido. No se iba a dar por vencida. Agarró del revés el puñal y lo acercó al pliegue de su codo. Era lo suficientemente largo como atravesarlo hasta el hueso, un solo corte desgarró las venas y le obligó a soltarlo. Todo estaba echado. El dolor ya no era tal. Estaba en el limbo. Todo se desdibujaba. Los colores se iban y cada vez se sentía menos a si misma. Apoyó la cabeza contra la bañera y entonces lo sintió. La liberación. Placer. No había retorno. Dio un suspiro y murió en paz.

Si es que estás leyendo esto, es porque esta historia se ha vuelto real.
Todo lo que me queda por decir que no me voy por depresión, lo peor sería que me juzgaran de esa forma. Mis actos acontecidos, demuestran que me cansé de toda esta miérda.
Supongo que llegó la hora de decir adiós.

Los amo

Dolor de amor.

Me gustaría varias mis temas, e ir cambiándolos de a poco :)

Por favor, tengan en cuenta que es la primera vez que escribo algo así, y mucho menos en público, aunque aún no tenga visitas -.-





Es tan triste ver la llama exingirse ante tus ojos, tanto que el respirar se torna lento y cansino.
Se te escapa de ambas manos todo aquello que tú amas.
Tus principios se disipan y pierdes la esperanza de poder renacer como el fénix de las cenizas.
Ya que pocas o nada han quedado de ellas.




Desearía que los días volvieran a ser de luz, que en mis noches que reaparezca la luna.


Cuando el amor nos rompe el corazón el no yo pueda alcanzar la dicha de superarlo.


Piendole tal vez un deseo a las constelaciones podré aminorar la carga, y tomar el punto máximo. Beber la sangre derramada en su nombre y reconstituirme como me gustaría hacer.